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Para un comercio o una industria, el inventario suele ser el activo más grande del balance y, a la vez, donde más se “atrapa” el dinero y donde más se esconden los errores. Valorarlo de más —cargando mercadería obsoleta a su costo completo, por ejemplo— infla tus activos y tu utilidad, justo lo que un banco o un auditor detecta de inmediato. Valorarlo mal en el costeo distorsiona tus márgenes y te hace tomar malas decisiones de precio.

La Sección 13 de la NIIF para las PYMES establece cómo reconocer y medir los inventarios: qué costo cargar como activo, hasta cuándo y a qué valor. Es una de las secciones más prácticas de toda la norma, porque toca el día a día de cualquier empresa que compra, produce o vende.

En este artículo te explico qué regula la Sección 13, la regla de oro de su medición, qué entra en el costo, qué fórmulas de costo puedes usar y un ajuste que muchas PYMES omiten.

¿Qué son los inventarios y qué regula la Sección 13?

Los inventarios son los activos que la empresa mantiene para vender en el curso normal del negocio, los que están en proceso de producción para esa venta, y los materiales o suministros que se consumirán en la producción o en la prestación de servicios. En una industria, se suelen clasificar en materias primas, productos en proceso y productos terminados.

El objetivo de la Sección 13 es definir cuánto costo se mantiene como activo (en el balance) y cuándo ese costo pasa a ser gasto (costo de ventas). Esa frontera —activo o gasto— es la esencia de la sección.

La regla de oro: el menor entre el costo y el valor neto realizable

Este es el principio central. Los inventarios se miden al menor de dos valores: su costo o su valor neto realizable (el precio estimado de venta menos los costos necesarios para terminarlos y venderlos).

¿Por qué? Porque un inventario no puede valer en libros más de lo que realmente se puede recuperar al venderlo. Si el valor neto realizable cae por debajo del costo —porque la mercadería se dañó, pasó de moda, se volvió obsoleta o el precio de mercado bajó—, debes reducir su valor en libros hasta ese valor neto realizable, reconociendo la pérdida. Si después las circunstancias mejoran, esa rebaja puede revertirse. Ignorar esta regla es la forma más común de inflar un balance.

¿Qué se incluye en el costo del inventario?

El costo de los inventarios comprende todos los costos necesarios para traerlos a su ubicación y condición actuales:

  • Costos de compra: precio de compra, aranceles e impuestos no recuperables, transporte y manejo, menos descuentos y rebajas comerciales.
  • Costos de conversión (en producción): mano de obra directa y los costos indirectos de fabricación, fijos y variables, distribuidos de forma razonable.
  • Otros costos incurridos para dejar el inventario listo para su uso o venta.

Igual de importante es lo que NO se capitaliza y va directo a gasto: el desperdicio anormal, los costos de almacenamiento (salvo que sean necesarios en el proceso), los gastos de administración no relacionados y los costos de venta. Un costeo que mete gastos que no corresponden infla el inventario; uno que omite costos de conversión lo subestima.

Fórmulas de costo: PEPS, promedio ponderado (y por qué el UEPS está prohibido)

Cuando los inventarios no son partidas individualizables, necesitas una fórmula para asignar costos:

  • Identificación específica: para bienes no intercambiables (por ejemplo, maquinaria o productos únicos).
  • PEPS (primeras entradas, primeras salidas): asume que lo primero que entra es lo primero que sale.
  • Costo promedio ponderado: promedia el costo de las unidades disponibles.

Un punto que conviene tener clarísimo: el método UEPS (últimas entradas, primeras salidas) NO está permitido en la NIIF para las PYMES. Si tu empresa todavía lo usa por costumbre o por razones fiscales, está aplicando un método prohibido por la norma. Además, la fórmula elegida debe usarse de forma consistente para inventarios de naturaleza y uso similares.

El inventario obsoleto: el ajuste que muchas PYMES no hacen

Aquí está el punto que todo comercio e industria debería revisar, porque es uno de los hallazgos de auditoría más frecuentes en la región. Es muy común que una empresa mantenga en su balance, a costo completo, mercadería que en realidad está obsoleta, vencida, dañada o de lenta rotación y que jamás se venderá a ese precio. El resultado: un inventario inflado, una utilidad sobreestimada y un balance que no refleja la realidad.

La Sección 13 obliga a reconocer esa pérdida reduciendo el inventario a su valor neto realizable. Esto que todo comercio e industria debería revisar —depurar y ajustar el inventario obsoleto y de lenta rotación antes del cierre— no solo es cumplimiento: es lo que distingue un balance creíble ante un banco de uno que, al ser auditado, obliga a reconocer pérdidas sorpresivas y a perder credibilidad.

¿Cambió la Sección 13 con la edición 2025?

Seamos precisos: la sustancia de la Sección 13 (la regla del menor entre costo y valor neto realizable, las fórmulas de costo, el costeo) no cambió en la tercera edición. Los únicos ajustes fueron referencias consecuentes a la nueva Sección 23 de ingresos.

La conexión práctica está en el momento de reconocer el costo de ventas: cuando se venden los inventarios, su valor en libros se reconoce como gasto en el mismo periodo en que se reconoce el ingreso relacionado. Y como la Sección 23 cambió cuándo se reconoce ese ingreso (con el modelo de cinco pasos basado en el control), también puede cambiar el momento en que tu inventario pasa de activo a costo de ventas. Es decir, la Sección 13 no cambió, pero conviene leerla junto con la nueva Sección 23.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se valoran los inventarios en la NIIF para las PYMES?

Al menor de dos valores: su costo o su valor neto realizable (precio estimado de venta menos los costos para terminarlos y venderlos).

¿Qué fórmulas de costo permite la norma?

Identificación específica, PEPS (primeras entradas, primeras salidas) y costo promedio ponderado. El método UEPS (últimas entradas, primeras salidas) no está permitido.

¿Qué hago con el inventario obsoleto o dañado?

Debes reducir su valor en libros a su valor neto realizable, reconociendo la pérdida. Mantenerlo a costo completo infla el activo y la utilidad.

¿Cambió la Sección 13 en 2025?

Su sustancia no cambió; solo se actualizaron referencias a la nueva Sección 23 de ingresos. El costo de ventas se reconoce en el periodo en que se reconoce el ingreso relacionado, ahora bajo el modelo de la Sección 23.

¿Tu inventario refleja su valor real?

Mantener inventario obsoleto a costo completo, costear mal tu producción o usar un método prohibido como el UEPS distorsiona tu balance y tus márgenes ante bancos y auditores.

Fundamento técnico: NIIF para las PYMES, Sección 13 “Inventarios”. Sustancia sin cambios en la tercera edición (febrero 2025); solo referencias consecuentes a la nueva Sección 23 “Ingresos de Actividades Ordinarias procedentes de Contratos con Clientes”. Vigente para periodos anuales que inicien a partir del 1 de enero de 2027, con aplicación anticipada permitida.

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