El estado de situación financiera —el balance— es, casi siempre, lo primero que mira un banco antes de aprobar un crédito y lo primero que estudia un inversionista antes de poner su dinero. Y aquí hay algo que muchas empresas no dimensionan: cómo clasificas y presentas tu balance puede cambiar la imagen de solvencia que proyectas, incluso con los mismos números.
Un ejemplo basta para entenderlo: si tu empresa incumple un covenant de un préstamo a largo plazo, ese préstamo puede convertirse en pasivo corriente de la noche a la mañana, desplomando tu razón circulante y encendiendo todas las alarmas. No cambió la deuda; cambió su clasificación. Eso es exactamente lo que regula la Sección 4.
En este artículo te explico qué exige la Sección 4, cómo funciona la clasificación corriente/no corriente que define tus razones financieras, qué va en el balance y qué en las notas, y qué cambió con la tercera edición de 2025.
¿Qué es y qué exige la Sección 4?
La Sección 4 establece la información que debe presentarse en el estado de situación financiera y cómo presentarla. Define un conjunto de partidas mínimas que, cuando son relevantes, deben aparecer en el balance: efectivo y equivalentes, deudores comerciales y otras cuentas por cobrar, inventarios, propiedades, planta y equipo, propiedades de inversión, intangibles, activos biológicos, inversiones en asociadas, acreedores comerciales y otras cuentas por pagar, pasivos financieros, provisiones, activos y pasivos por impuestos, y el patrimonio, entre otras.
Un punto que da flexibilidad a las PYMES: la norma no prescribe un formato ni un orden únicos. Puedes presentar primero los activos corrientes o los no corrientes, y ubicar el patrimonio donde resulte más claro. Lo que importa es que la presentación sea comprensible y relevante.
Corriente vs. no corriente: la clasificación que define tus razones financieras
La Sección 4 exige, por regla general, distinguir entre partidas corrientes y no corrientes, salvo que una presentación basada en el grado de liquidez resulte más relevante y fiable (típico en algunas entidades financieras).
- Un activo es corriente cuando se espera realizarlo, venderlo o consumirlo en el ciclo normal de operación o dentro de los doce meses siguientes, o cuando es efectivo o equivalente.
- Un pasivo es corriente cuando se espera liquidarlo en el ciclo normal de operación, vence dentro de los doce meses, o la entidad no tiene el derecho incondicional de aplazar su liquidación por al menos doce meses.
Esta distinción no es estética: alimenta directamente la razón circulante (activos corrientes ÷ pasivos corrientes) y otras métricas que los bancos usan para decidir si te prestan y en qué condiciones.
El detalle que puede hundir tu razón circulante: los covenants
Aquí está el punto que toda PYME con deuda bancaria debería revisar. Imagina una empresa nicaragüense con un préstamo a tres años que, en su contrato, incluye un covenant (por ejemplo, mantener cierta razón circulante). Si al cierre del periodo la empresa incumple ese covenant y, por ello, el banco tiene derecho a exigir el pago inmediato, la empresa ya no tiene el derecho incondicional de aplazar la liquidación por doce meses. Resultado: ese préstamo, que figuraba como no corriente, debe reclasificarse como pasivo corriente.
El efecto en cadena es serio: tu razón circulante se desploma, tu balance parece mucho menos sólido y podrías incluso gatillar otros covenants. Por eso es clave revisar el cumplimiento de covenants antes del cierre, y entender que solo un acuerdo formal con el banco —obtenido antes de la fecha de cierre— para no exigir el pago anticipado evita la reclasificación. Este es justo el tipo de detalle técnico que, mal manejado, convierte un buen año operativo en un balance que asusta a los acreedores.
¿Qué se presenta en el balance y qué en las notas?
La Sección 4 permite decidir, para muchas partidas, si su detalle va en el cuerpo del balance o en las notas. Por ejemplo, puedes presentar una sola línea de “inventarios” en el balance y desglosar en las notas las materias primas, los productos en proceso y los terminados; o presentar una sola línea de patrimonio y detallar sus clases en las notas. La norma exige ciertas subclasificaciones (de cuentas por cobrar, por pagar, propiedades planta y equipo, patrimonio, etc.), pero te da libertad sobre dónde mostrarlas.
¿Qué cambió en la Sección 4 con la edición 2025?
La tercera edición introdujo un ajuste alineado con la tendencia general de la edición hacia una información más útil:
- Desagregación de partidas cuando sea relevante: ahora se requiere desagregar las líneas del estado de situación financiera cuando esa presentación sea relevante para entender la posición financiera de la entidad. En la práctica, esto empuja a no esconder información importante dentro de líneas demasiado agregadas.
- Nueva terminología de ingresos: el balance refleja ahora los conceptos de la nueva Sección 23, como los activos y pasivos por contratos con clientes (por ejemplo, ingresos diferidos por servicios cobrados y aún no prestados), en línea con el modelo de la NIIF 15.
Ninguno de estos cambios reinventa el balance, pero ambos apuntan a que tus estados comuniquen mejor la realidad de tu empresa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el estado de situación financiera en la NIIF para las PYMES?
Es el balance: el estado que muestra los activos, pasivos y patrimonio de la empresa a una fecha determinada. La Sección 4 regula qué partidas presentar y cómo.
¿La NIIF para PYMES obliga a un formato específico de balance?
No. No prescribe un orden ni un formato únicos; permite, por ejemplo, presentar primero activos corrientes o no corrientes, siempre que la información sea clara y relevante.
¿Cuándo un préstamo a largo plazo se vuelve pasivo corriente?
Cuando la empresa pierde el derecho incondicional de aplazar su pago por al menos doce meses; por ejemplo, al incumplir un covenant que faculta al banco a exigir el pago inmediato.
¿Qué cambió en la Sección 4 en 2025?
Se requiere desagregar partidas del balance cuando sea relevante para entender la posición financiera, y se incorporó la terminología de activos y pasivos por contratos con clientes de la nueva Sección 23.
¿Tu balance refleja —y protege— la verdadera salud de tu empresa?
Una clasificación incorrecta de corriente y no corriente, o un covenant incumplido sin gestionar, puede hacer que tu balance asuste a los bancos justo cuando necesitas financiamiento. Te ayudo a presentar un estado de situación financiera sólido y a anticipar estos riesgos antes del cierre.
Fundamento técnico: NIIF para las PYMES, Sección 4 “Estado de Situación Financiera”. Enmienda de la tercera edición (febrero 2025) sobre desagregación de partidas cuando sea relevante para entender la posición financiera, y referencias a activos y pasivos por contratos con clientes (Sección 23). Vigente para periodos anuales que inicien a partir del 1 de enero de 2027, con aplicación anticipada permitida.
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