La maquinaria, los edificios, los vehículos y los equipos suelen ser el mayor activo fijo de una empresa industrial, de servicios o agropecuaria. Y la forma en que los costeas y los deprecias impacta de lleno en dos cifras que todos miran: tus activos y tu utilidad. Depreciar mal, capitalizar costos que no corresponden o no separar los componentes son errores que distorsionan tus estados financieros y que un auditor detecta enseguida.
La Sección 17 de la NIIF para las PYMES regula la propiedad, planta y equipo. Y la tercera edición de 2025 trajo aclaraciones muy prácticas, incluida una novedad importante para el sector agropecuario.
En este artículo te explico qué entra en el costo de un activo, cómo depreciarlo bien, los dos modelos de medición y qué cambió en 2025.
¿Qué es propiedad, planta y equipo y qué entra en su costo?
La propiedad, planta y equipo son los activos tangibles que la empresa mantiene para usarlos en la producción o suministro de bienes y servicios, para arrendarlos o para fines administrativos, y que espera usar durante más de un periodo.
Su costo inicial incluye el precio de compra (más aranceles e impuestos no recuperables, menos descuentos), los costos directamente atribuibles para dejarlo en condiciones de operar, y los costos estimados de desmantelamiento y restauración del sitio. En cambio, NO se capitalizan (van a gasto): los costos de puesta en marcha, la capacitación del personal, las pérdidas operativas iniciales, los desperdicios anormales y los gastos generales de administración. Tampoco se capitalizan los costos por préstamos. Meter en el costo del activo gastos que deberían ir a resultados infla tu activo y tu utilidad.
Depreciación: el punto donde más se equivocan las PYMES
La depreciación distribuye el costo del activo (menos su valor residual) a lo largo de su vida útil, reflejando el patrón en que la empresa consume sus beneficios. Aquí hay varios puntos donde se cometen errores frecuentes:
- El método debe reflejar el consumo del activo: línea recta, decreciente o unidades de producción, según corresponda.
- Depreciación por componentes: si un activo tiene partes significativas con vidas útiles distintas (por ejemplo, el motor y la carrocería de un equipo), cada componente se deprecia por separado.
- Terreno y edificio se separan: el terreno normalmente no se deprecia (vida útil ilimitada); el edificio sí. Depreciar el conjunto sin separarlos es un error común.
- Revisión de estimaciones: el valor residual, la vida útil y el método se revisan solo si hay un cambio significativo, y el ajuste es un cambio de estimación (prospectivo, sin tocar el pasado).
La aclaración de 2025: la depreciación basada en ingresos NO es apropiada
Un cambio importante de la edición 2025: la norma aclara expresamente que un método de depreciación basado en los ingresos no es apropiado. Es decir, no puedes depreciar una máquina en función de cuánto vendes con ella.
¿Por qué? Porque la depreciación debe reflejar el consumo físico o económico del activo, no la cantidad de ingresos que genera (que dependen de precios, demanda y otros factores ajenos al desgaste del activo). Algunas empresas usaban informalmente esquemas atados a ventas; la norma cierra esa puerta. Esto que toda empresa con activos productivos debería revisar evita una depreciación distorsionada que no refleja la realidad del activo.
Costo o revaluación: los dos modelos de medición
Después del reconocimiento inicial, la Sección 17 permite elegir, por clase de activos, entre dos modelos:
- Modelo del costo: el activo se mide al costo menos la depreciación acumulada y el deterioro acumulado. Es el más usado.
- Modelo de revaluación: el activo se mide a su valor razonable a la fecha de revaluación, menos la depreciación y el deterioro posteriores. Los aumentos por revaluación se reconocen, por lo general, en otro resultado integral (superávit de revaluación).
La elección debe aplicarse de forma consistente a toda una clase de activos, no a un activo aislado.
La novedad agropecuaria de 2025: las plantas productoras
Esta es una novedad clave para el sector agropecuario, tan relevante en Nicaragua. La edición 2025 incluyó las plantas productoras (bearer plants) dentro del alcance de la Sección 17, cuando pueden medirse de forma separada sin esfuerzo o costo desproporcionado.
¿Qué son? Plantas que se usan para producir cosechas a lo largo de varios periodos, como las plantas de café, los árboles frutales o las cepas de caña de azúcar. Antes generaban dudas de clasificación; ahora se tratan como propiedad, planta y equipo: se capitalizan y se deprecian a lo largo de su vida productiva (mientras que la cosecha que producen sigue siendo un activo biológico/agrícola). Esto que toda empresa agropecuaria debería revisar —cómo clasifica y deprecia sus plantaciones productoras— tiene un efecto directo en sus activos y resultados, y es un tema de consultoría muy concreto para fincas y agroexportadoras.
¿Qué más cambió en la Sección 17 en 2025?
Además de lo anterior, la edición 2025 aclaró un factor para estimar la vida útil: las reducciones futuras esperadas en el precio de venta de un producto fabricado con el activo pueden ser señal de obsolescencia técnica o comercial de ese activo, lo que acortaría su vida útil. También se incorporaron referencias consecuentes a la nueva Sección 23 de ingresos.
Preguntas frecuentes
¿Qué entra en el costo de propiedad, planta y equipo?
El precio de compra, los costos directamente atribuibles para dejar el activo listo para operar y los costos estimados de desmantelamiento. Se excluyen la puesta en marcha, la capacitación, las pérdidas iniciales y los costos por préstamos.
¿Se puede depreciar en función de las ventas?
No. La edición 2025 aclara que un método de depreciación basado en los ingresos no es apropiado; la depreciación debe reflejar el consumo del activo.
¿El terreno se deprecia?
Por lo general no, porque tiene vida útil ilimitada. El edificio construido sobre él sí se deprecia, por eso se contabilizan por separado.
¿Cómo se contabilizan las plantaciones de café o los árboles frutales?
Desde la edición 2025, las plantas productoras se incluyen en propiedad, planta y equipo (si son medibles sin esfuerzo desproporcionado): se capitalizan y deprecian. La cosecha que producen es un activo agrícola.
¿Estás depreciando bien tus activos productivos?
Una depreciación mal calculada, costos mal capitalizados o plantaciones mal clasificadas distorsionan tus activos y tu utilidad ante bancos y auditores. Te ayudo a costear, depreciar y clasificar correctamente tu propiedad, planta y equipo bajo la Sección 17.
Fundamento técnico: NIIF para las PYMES, Sección 17 “Propiedad, Planta y Equipo”. Cambios de la tercera edición (febrero 2025): inclusión de plantas productoras en el alcance (párrafo 17.3(a)), aclaración del factor de obsolescencia en la vida útil (párrafo 17.21(c)), aclaración de que la depreciación basada en ingresos no es apropiada (párrafo 17.22) y referencias consecuentes a la Sección 23. Vigente para periodos anuales que inicien a partir del 1 de enero de 2027, con aplicación anticipada permitida.
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